El Ministro de Desarrollo Económico y Productivo, Carlos Banacloy, destacó que “ordenar el sector forestal en los valles es parte de una decisión estratégica: pasar de políticas aisladas a una planificación productiva que combine ambiente, industria y empleo”.
Por su parte, el director de Recursos Forestales en Valles Irrigados, Antonio Puerta, señaló que “la política forestal que estamos construyendo tiene una mirada integral, orientada a producir más y mejor, poner en valor el recurso local, recuperar ambientes degradados y restaurar el capital natural del valle. Ese equilibrio es el que le da sustentabilidad y proyección al sector”.
En el plano operativo, se puso en funcionamiento la Delegación Río Colorado y se avanzó con la apertura de la Delegación Conesa, sumando equipamiento, conectividad y recursos humanos, además de renovar herramientas tecnológicas y la gráfica institucional. Estas acciones fortalecieron la capacidad del Estado para acompañar al productor y ejercer el control territorial de manera más eficiente.

Uno de los avances más relevantes del año fue el fortalecimiento del marco normativo. Se trabajó en la actualización de la Ley Provincial 757, se revisaron completamente los aforos forestales, se adhirió a la CIRSOC 601 —habilitando el uso de madera local en construcción bajo normas nacionales—, se validaron ensayos técnicos con el INTI sobre entramado liviano en álamo y se incorporó formalmente la actividad forestal al régimen de la Ley de Promoción Industrial N.º 5766 de la provincia de Río Negro, ampliando las herramientas de impulso para la foresto-industria local.
En paralelo, la gestión avanzó en una agenda estratégica que articula forestación y reforestación con fines productivos e industriales, remediación ambiental en áreas degradadas y restauración ecológica. En este marco, se priorizó la recuperación del Salix humboldtiana, único árbol nativo de los valles irrigados por el río Negro, como especie clave para la biodiversidad, la estabilidad de riberas y la identidad paisajística del territorio.
Estas líneas de trabajo se complementaron con acciones de formación, innovación y desarrollo territorial. Se encuentra próxima a habilitarse una Diplomatura universitaria, actualmente en trámite interno dentro de la Universidad Nacional de Río Negro, que refuerza el eje de capacitación y profesionalización del sector forestal. Asimismo, se avanzó en acuerdos específicos en distintos puntos de la provincia, entre ellos San Javier, donde se proyecta la primera planta de tratamiento de efluentes con vuelco cero y aprovechamiento forestal, que funcionará además como espacio de formación y ensayos científicos orientados al desarrollo de recursos forestales adaptados al Valle Inferior.
En términos productivos, el recurso implantado en los valles irrigados posiciona hoy a Río Negro en el primer lugar a nivel nacional en extensión de cortinas forestales, con más de 6.700 kilómetros, y en el cuarto lugar en equivalencia en macizos de salicáceas, con 3.595 hectáreas bajo riego, incorporando nuevos clones adaptados a la región. Vallés Irrigados cuenta además con 65 aserraderos, con una capacidad ociosa cercana al 40%, lo que evidencia un importante potencial de crecimiento para la foresto-industria provincial.
El balance 2025 deja una definición clara: el sector forestal de los valles dejó de ser un área marginal y se consolida como una política productiva estratégica, con reglas claras, presencia territorial y planificación de largo plazo.